TENER DINERO EN LA CUENTA NO SIGNIFICA TENER DINERO DISPONIBLE
TENER DINERO EN LA CUENTA NO SIGNIFICA TENER DINERO DISPONIBLE Ver un saldo alto en la cuenta bancaria puede producir una sensación peligrosa: “TENGO DINERO, PUEDO GASTARLO”.
TENER DINERO EN LA CUENTA NO SIGNIFICA TENER DINERO DISPONIBLE
Ver un saldo alto en la cuenta bancaria puede producir una sensación peligrosa:
“TENGO DINERO, PUEDO GASTARLO”.
Pero una parte de ese dinero puede tener ya un destino.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO?
El saldo de una cuenta muestra cuánto dinero existe en ese momento.
No muestra automáticamente cuánto puede gastarse sin afectar las obligaciones próximas.
Supongamos que una empresa tiene hoy:
$50 millones en el banco.
Parece una buena disponibilidad.
Pero durante los próximos días debe pagar:
Nómina → $12 millones
Proveedores → $15 millones
Arrendamiento → $3 millones
Impuestos → $8 millones
Cuota de crédito → $4 millones
Total comprometido:
$42 millones.
Entonces realmente quedan:
$50 millones - $42 millones = $8 millones.
La cuenta muestra $50 millones.
Pero solamente $8 millones no están comprometidos en este ejemplo.
¿CÓMO ME AFECTA?
Si toma decisiones mirando únicamente el saldo bancario, puede gastar dinero que necesitará pocos días después.
Imagine que observa los $50 millones y decide comprar mercancía adicional por:
$20 millones.
Después de la compra quedan:
$30 millones.
Pero sus compromisos próximos son:
$42 millones.
Ahora tiene un faltante de:
$12 millones.
Entonces puede terminar solicitando un crédito para pagar obligaciones que originalmente sí tenía capacidad de cubrir.
El problema no fue necesariamente falta de dinero.
Fue:
NO SEPARAR EL DINERO DISPONIBLE DEL DINERO COMPROMETIDO.
ESTO TAMBIÉN LE PASA A LAS PERSONAS
Supongamos que recibe:
$4 millones mensuales.
Mira su cuenta después del pago de nómina y encuentra:
$4 millones.
Pero debe pagar:
Arriendo → $1.200.000
Servicios → $400.000
Alimentación → $800.000
Crédito → $500.000
Transporte → $300.000
Otros compromisos → $300.000
Total:
$3.500.000.
Su verdadero margen antes de otros gastos o ahorro es:
$500.000.
Por eso:
SALDO BANCARIO ≠ DINERO LIBRE PARA GASTAR.
EL PROBLEMA SE VUELVE MAYOR CUANDO RECIBIMOS DINERO DE TERCEROS
Una empresa puede tener en su cuenta recursos que económicamente no representan una ganancia disponible.
Por ejemplo, puede haber recibido:
anticipos de clientes
o recursos destinados a cumplir obligaciones específicas.
También puede tener dinero que posteriormente necesitará para:
impuestos + nómina + proveedores + créditos.
Que el dinero haya entrado a la cuenta no significa automáticamente que pueda destinarse a cualquier gasto.
EJEMPLO
Un cliente entrega:
$30 millones
como anticipo para un trabajo.
El empresario mira su banco:
+$30 millones.
Pero para cumplir el contrato necesitará:
Materiales → $15 millones
Mano de obra → $7 millones
Otros costos → $3 millones
Total necesario:
$25 millones.
Si utiliza los $30 millones para otra cosa, después tendrá que buscar dinero para cumplir el trabajo por el cual precisamente recibió el anticipo.
¿QUÉ PUEDO HACER?
Haga una cuenta sencilla todas las semanas:
SALDO ACTUAL
menos:
OBLIGACIONES DE LOS PRÓXIMOS 30 DÍAS
igual:
DISPONIBILIDAD PRELIMINAR.
Ejemplo:
Saldo bancario → $80 millones
Pagos próximos → $55 millones
Disponibilidad preliminar → $25 millones.
Pero todavía falta revisar algo.
NO OLVIDE LOS INGRESOS QUE ESPERA RECIBIR
Supongamos que durante esos mismos 30 días espera cobrar:
$40 millones.
No trate automáticamente esos $40 millones como si ya estuvieran en la cuenta.
Existe una diferencia enorme entre:
CUENTA POR COBRAR
y:
DINERO COBRADO.
El cliente puede:
pagar puntualmente + pagar tarde + pagar parcialmente + no pagar.
Por eso un presupuesto prudente diferencia entre:
DINERO QUE YA TENGO
y:
DINERO QUE ESPERO RECIBIR.
EJEMPLO
Hoy:
Saldo → $20 millones
Pagos próximos → $30 millones
Cartera que debería cobrar → $15 millones.
Sobre el papel parecería:
$20 + $15 - $30 = $5 millones disponibles.
Pero si el cliente se demora en pagar, durante algunos días realmente tendrá:
$20 - $30 = -$10 millones.
La empresa puede ser rentable y aun así enfrentar un problema de caja.
ESTA ES LA DIFERENCIA ENTRE UTILIDAD Y LIQUIDEZ
Utilidad ayuda a responder si la actividad está produciendo un resultado económico.
Liquidez ayuda a responder si existe dinero disponible para atender obligaciones cuando deben pagarse.
Una empresa puede tener utilidad y no tener suficiente liquidez.
EJEMPLO
Vendió → $100 millones
Costos y gastos → $80 millones
Resultado simplificado → $20 millones.
Pero de los $100 millones solamente ha cobrado:
$50 millones.
Y debe pagar inmediatamente:
$70 millones.
Aunque el negocio muestre un resultado positivo, enfrenta temporalmente un faltante de caja de:
$20 millones.
¿CÓMO EVITARLO?
No necesita comenzar con un sistema complicado.
Construya un calendario sencillo:
Próximo movimiento Entrada Salida Saldo inicial $30.000.000 — Cobro cliente A $10.000.000 — Nómina — $12.000.000 Proveedor — $8.000.000 Arriendo — $3.000.000 Impuestos — $5.000.000 Crédito — $4.000.000
Entradas disponibles y previstas:
$40 millones.
Salidas:
$32 millones.
Saldo proyectado:
$8 millones.
Ahora puede observar anticipadamente si tendrá un faltante.
HÁGALO ANTES, NO DESPUÉS
El flujo de caja es especialmente útil cuando permite detectar:
“DENTRO DE TRES SEMANAS ME FALTARÁ DINERO”.
Eso permite actuar antes:
cobrar cartera + negociar plazos + aplazar una compra no urgente + reducir inventario innecesario + organizar financiación.
Es muy diferente descubrir el problema:
el día que vence la nómina.
CONSEJO ECONÓMICO
Cada vez que mire su cuenta bancaria, haga una segunda pregunta.
No solamente:
¿CUÁNTO TENGO?
También:
¿CUÁNTO DE ESTO YA ESTÁ COMPROMETIDO?
Y después una tercera:
¿CUÁNDO ENTRA Y CUÁNDO SALE EL DINERO?
Esas tres preguntas permiten pasar de mirar un saldo a administrar verdaderamente la caja.
PARA RECORDAR
Una empresa puede:
VENDER MUCHO
TENER UTILIDAD
TENER CLIENTES
y aun así:
QUEDARSE SIN EFECTIVO.
Por eso el saldo bancario es solamente una fotografía del momento.
Lo verdaderamente importante es la película completa:
DINERO QUE TENGO + DINERO QUE COBRARÉ + FECHA EN QUE LO COBRARÉ - PAGOS QUE DEBO HACER - FECHA EN QUE DEBO HACERLOS.
Ese cálculo sencillo puede evitar uno de los errores financieros más costosos:
GASTAR HOY EL DINERO QUE NECESITAREMOS MAÑANA.
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