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LA CUOTA MÁS BAJA NO SIEMPRE SIGNIFICA EL CRÉDITO MÁS BARATO

LA CUOTA MÁS BAJA NO SIEMPRE SIGNIFICA EL CRÉDITO MÁS BARATO Cuando una persona o una empresa solicita financiación, una de las primeras preguntas suele ser: ¿DE CUÁNTO ME QU

LA CUOTA MÁS BAJA NO SIEMPRE SIGNIFICA EL CRÉDITO MÁS BARATO

Cuando una persona o una empresa solicita financiación, una de las primeras preguntas suele ser:

¿DE CUÁNTO ME QUEDA LA CUOTA?

Es una pregunta importante.

Pero no debería ser la única.

Porque una cuota más pequeña puede conseguirse simplemente extendiendo el crédito durante más tiempo.

Y eso puede significar:

PAGAR MÁS DINERO EN TOTAL.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Imagine que necesita financiar:

$20 millones.

Le presentan dos alternativas.

Opción A:

Cuota → $1.000.000

Opción B:

Cuota → $700.000

A primera vista:

LA OPCIÓN B PARECE MÁS ECONÓMICA.

Pero todavía falta una información fundamental:

¿CUÁNTAS CUOTAS HAY QUE PAGAR?

HAGAMOS UN EJEMPLO SIMPLIFICADO

Opción A:

24 cuotas de $1.000.000

Total:

$24 millones.

Opción B:

40 cuotas de $700.000

Total:

$28 millones.

La opción B tiene una cuota:

$300.000 MENOR.

Pero termina representando, bajo este ejemplo:

$4 millones adicionales

en pagos totales.

Por eso:

CUOTA MÁS BAJA ≠ CRÉDITO MÁS BARATO.

¿CÓMO ME AFECTA?

Una cuota baja puede facilitar el presupuesto mensual.

Y eso tiene valor.

Pero debe distinguir dos preguntas:

¿QUÉ CUOTA PUEDO PAGAR?

y:

¿CUÁNTO ME CUESTA EN TOTAL ESTA FINANCIACIÓN?

Una alternativa puede ser mejor para su flujo mensual y al mismo tiempo más costosa en total.

EL PLAZO TIENE UN PRECIO

Supongamos que compra un equipo por:

$30 millones.

Alternativa 1:

Financiación corta → cuota mayor.

Alternativa 2:

Financiación larga → cuota menor.

Con la segunda opción dispone de más tiempo para devolver el dinero.

Pero normalmente el capital permanece financiado durante más tiempo.

Eso puede significar:

MÁS INTERESES ACUMULADOS Y, SEGÚN EL PRODUCTO, OTROS COSTOS DURANTE MÁS MESES.

Por eso extender el plazo no elimina el costo.

Lo distribuye.

NO COMPARE CRÉDITOS MIRANDO SOLAMENTE LA CUOTA

Cuando reciba una oferta, anote:

VALOR RECIBIDO O FINANCIADO

NÚMERO DE CUOTAS

VALOR DE CADA CUOTA

TASA

SEGUROS

COMISIONES

OTROS COBROS

TOTAL ESTIMADO A PAGAR.

Ahora sí puede empezar a comparar.

EJEMPLO

Préstamo:

$50 millones.

Alternativa A:

36 cuotas de $1,8 millones

Total simplificado:

$64,8 millones.

Alternativa B:

48 cuotas de $1,5 millones

Total simplificado:

$72 millones.

B reduce la cuota mensual en:

$300.000.

Pero en este ejemplo el total pagado aumenta:

$7,2 millones.

La pregunta es:

¿VALE LA PENA PAGAR ESE MAYOR COSTO A CAMBIO DE TENER UNA CUOTA MÁS MANEJABLE?

Esa es una decisión mucho más informada.

PERO CUIDADO: NO SIEMPRE LA CUOTA MÁS ALTA ES MEJOR

Tampoco debemos ir al extremo contrario.

Supongamos que usted puede pagar cómodamente:

$1,5 millones mensuales.

Elige una cuota de:

$2,5 millones

solamente para terminar rápidamente.

Después aparece una reducción temporal de ingresos.

Ahora la obligación consume demasiado de su caja.

Un crédito no solamente debe analizarse por su costo total.

También por:

SU CAPACIDAD REAL DE PAGO MES A MES.

LA MEJOR CUOTA ES LA QUE CABE EN UN PRESUPUESTO REALISTA

Imagine:

Ingreso mensual → $8 millones

Gastos esenciales → $5 millones

Otras obligaciones → $1 millón

Disponible antes del nuevo crédito:

$2 millones.

Aceptar una nueva cuota de:

$1,9 millones

dejaría solamente:

$100.000

de margen.

Matemáticamente:

CABE.

Financieramente:

QUEDA MUY POCO ESPACIO PARA UN IMPREVISTO.

Por eso no basta con que la cuota “alcance”.

También debería existir cierto margen de seguridad.

HAGA UNA PRUEBA ANTES DE ENDEUDARSE

Supongamos que está considerando una cuota de:

$1 millón mensual.

Durante dos o tres meses, antes de tomar el crédito, puede hacer un ejercicio:

separe:

$1 millón cada mes

como si ya estuviera pagando la obligación.

Si su presupuesto funciona razonablemente y además logra conservar ese dinero, obtiene dos beneficios:

PRUEBA SU CAPACIDAD DE PAGO

y:

ACUMULA UN AHORRO.

No siempre será posible hacer esta prueba, especialmente cuando la necesidad es inmediata, pero cuando puede hacerlo es una herramienta muy útil.

CUIDADO CON ESTA FRASE

“SON SOLO $100.000 MÁS AL MES”.

Un aumento pequeño puede parecer irrelevante.

Pero:

$100.000 × 48 meses = $4,8 millones.

Cuando una obligación dura varios años, pequeñas diferencias mensuales pueden convertirse en cantidades importantes.

Por eso siempre multiplique:

DIFERENCIA DE CUOTA × NÚMERO DE MESES.

TAMBIÉN DEBE REVISAR LOS SEGUROS Y OTROS COBROS

Imagine una cuota anunciada de:

$900.000.

Después aparecen:

Seguro → $60.000

Administración u otro cobro aplicable → $20.000

Salida mensual real:

$980.000.

La diferencia parece pequeña:

$80.000.

Pero durante:

36 meses

representaría:

$2,88 millones

si esos cobros permanecieran iguales durante todo el período.

Por eso pregunte:

¿CUÁNTO DINERO SALDRÁ REALMENTE DE MI CUENTA CADA MES?

LA TASA TAMPOCO DEBE MIRARSE SOLA

Dos créditos pueden anunciar tasas diferentes y tener además:

PLAZOS DIFERENTES + SEGUROS DIFERENTES + COMISIONES DIFERENTES + SISTEMAS DE AMORTIZACIÓN DIFERENTES.

Por eso comparar únicamente:

“ESTE TIENE 18 % Y ESTE 20 %”

puede ser insuficiente.

La comparación debe hacerse sobre las condiciones completas.

¿QUÉ ES LA TASA EFECTIVA ANUAL?

Cuando vea:

E.A.

significa:

EFECTIVA ANUAL.

Es una forma de expresar el costo financiero asociado a una tasa durante un año, considerando su forma de capitalización.

Sirve para facilitar comparaciones entre tasas expresadas bajo una misma base.

Pero incluso teniendo la tasa E.A., todavía debe revisar:

LOS DEMÁS COSTOS DEL PRODUCTO.

NO CONFUNDA TASA MENSUAL CON TASA ANUAL

Si alguien le dice:

“ES SOLO 2 % MENSUAL”,

no multiplique automáticamente:

2 % × 12 = 24 %

y concluya que ese es necesariamente el costo efectivo anual.

Cuando existe capitalización, la equivalencia efectiva anual puede ser superior.

Por eso solicite siempre la tasa expresada de manera comparable, especialmente:

E.A.

y revise el costo total de la financiación.

LAS COMPRAS A CUOTAS TAMBIÉN SON FINANCIACIÓN

Esta lógica no aplica solamente a:

PRÉSTAMOS BANCARIOS.

También a:

TARJETAS DE CRÉDITO + COMPRAS FINANCIADAS + CRÉDITOS DE VEHÍCULO + CRÉDITOS COMERCIALES + FINANCIACIÓN DE EQUIPOS.

Cada vez que recibe algo hoy y lo paga posteriormente, existe una decisión financiera.

EJEMPLO COTIDIANO

Televisor:

Precio de contado → $4 millones.

Financiado:

36 cuotas de $150.000.

La cuota parece pequeña.

Pero:

$150.000 × 36 = $5,4 millones.

Diferencia frente al precio de contado:

$1,4 millones, bajo este ejemplo.

Ahora la pregunta correcta es:

¿PREFIERO CONSERVAR MI DINERO HOY Y PAGAR ESE COSTO ADICIONAL, O ME CONVIENE O PUEDO PAGAR DE CONTADO?

La respuesta dependerá de su situación.

Lo importante es conocer el intercambio.

“SIN CUOTA INICIAL” NO SIGNIFICA “SIN COSTO”

Otra frase comercial atractiva es:

$0 DE CUOTA INICIAL.

Eso solamente informa cuánto debe pagar inicialmente.

No informa necesariamente:

CUÁNTO TERMINARÁ PAGANDO.

Lo mismo ocurre con:

“PRIMERA CUOTA EN 90 DÍAS”.

Aplazar el primer pago puede ayudar temporalmente a la caja.

Pero debe revisar las condiciones completas para saber qué costo tiene la operación.

PARA UNA EMPRESA, EL PLAZO DEBE RELACIONARSE CON LO QUE ESTÁ FINANCIANDO

Si financia:

CAPITAL DE TRABAJO,

pregunte cuándo recuperará el dinero mediante las ventas y los cobros.

Si financia:

UNA MÁQUINA,

pregunte cuánto tiempo producirá beneficios.

Si financia:

INVENTARIO,

pregunte cuánto tarda en rotar.

El plazo de la deuda debería analizarse junto con el ciclo económico de aquello que está financiando.

¿QUÉ PUEDO HACER?

Antes de aceptar una financiación, construya una tabla:

Concepto Opción A Opción B Dinero financiado $20 millones $20 millones Cuota $1 millón $700.000 Número de cuotas 24 40 Total simplificado de cuotas $24 millones $28 millones Seguros y otros costos Revisar Revisar Capacidad mensual para pagar Revisar Revisar

La tabla obliga a mirar:

EL PRESENTE Y EL FUTURO AL MISMO TIEMPO.

TAMBIÉN PREGUNTE POR LOS PAGOS ANTICIPADOS

Si espera recibir dinero adicional en el futuro, conozca desde el principio las condiciones aplicables para realizar:

ABONOS A CAPITAL O PAGOS ANTICIPADOS.

Y cuando realice un abono, confirme cómo será aplicado.

Reducir capital puede disminuir el saldo sobre el cual se calculan futuros intereses, dependiendo de las condiciones del crédito.

No suponga.

PREGUNTE Y VERIFIQUE.

CONSEJO ECONÓMICO

Cuando le ofrezcan:

“UNA CUOTA MÁS BAJITA”,

no responda inmediatamente.

Pregunte:

¿CUÁNTAS CUOTAS?

¿CUÁL ES LA TASA?

¿CUÁNTO PAGARÉ EN TOTAL?

¿QUÉ SEGUROS Y OTROS COBROS EXISTEN?

¿PUEDO HACER ABONOS A CAPITAL?

¿CUÁNTO DINERO SALDRÁ REALMENTE DE MI BOLSILLO?

Entonces podrá decidir si realmente está obteniendo una financiación más conveniente o simplemente:

UNA DEUDA MÁS LARGA.

PARA RECORDAR

Una cuota pequeña puede sentirse cómoda hoy.

Pero una deuda debe analizarse durante:

TODO SU PLAZO.

Por eso no compre financiación preguntando solamente:

“¿CUÁNTO PAGO AL MES?”

Pregunte también:

“¿CUÁNTO VOY A PAGAR EN TOTAL Y DURANTE CUÁNTO TIEMPO?”

Porque financieramente existe una diferencia enorme entre:

PODER PAGAR UNA CUOTA

y:

ENTENDER CUÁNTO LE ESTÁ COSTANDO LA DEUDA.

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